Un reciente estudio internacional acaba de identificar quince especies de bacterias intestinales que están asociadas de manera significativa a la enfermedad coronaria, lo que revela las vías metabólicas e inflamatorias a través de las cuales la microbiota podría modular la progresión de la aterosclerosis¹. Este estudio refuerza un concepto que en adelante resulta fundamental: el eje intestino‑corazón se impone, ahora, como una realidad fisiopatológica en la que los metabolitos microbianos, la inflamación y la regulación inmunitaria contribuyen al riesgo cardiovascular. En el dossier de este número se demuestra que la microbiota intestinal y sus metabolitos (AGCC protectores, TMAO o LPS proinflamatorios) desempeñan un papel importante en los trastornos cardiometabólicos, con firmas microbianas específicas que se asocian a la hipertensión, la diabetes, la dislipidemia y la obesidad. Algunos ensayos de intervención (dietética, probióticos y trasplante fecal) sugieren que estas interacciones se pueden modular. La entrevista a Soraya Taleb explica estos mecanismos y explora los vínculos entre la inmunidad, el metabolismo del triptófano y la aterosclerosis. Además de presentar enfoques terapéuticos innovadores, este estudio encarna una cardiología más sistémica y personalizada, hacia la que tiende a dirigirse nuestra disciplina.
Nos corresponde a nosotros, los profesionales de la salud, integrar estos avances en nuestra práctica, fomentar una dieta rica en fibra y la actividad física y considerar la microbiota como una herramienta adicional para mejorar la salud cardiovascular.
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Jacques Amar
Redactor jefe de este número
Referencia: 1. Lee S, et al. Metagenome-assembled genomes reveal microbial signatures and metabolic pathways linked to coronary artery disease. mSystems. 2025;10:e0095425.
















